LAS OCHO PROHIBIDAS.

7.7.09 § 2

"They love to tell you
Stay inside the lines
That something's better
On the other side
They read all the books but they can't find the answers
And all of our parents
They're getting older
I wonder if they've wished for anything better
While in their memories
Tiny tragedies
They love to tell you
Stay inside the lines
But something's better
On the other side

No such thing - John Mayer"

-. Para tus dieciocho te vienes de fiesta conmigo por Barcelona, eso si no me echo novia.
- ¿Tu crees que en cuatro meses vas a encontrar a alguien mejor que yo?
- Ni en cuatro meses ni en 4 años, pero tu no estas por la labor.
- ¿Cómo que no? Sabes perfectamente lo que sien...
- Entonces no salgas fuera de las discotecas con tíos.

Sabes lo que hago y lo que dejo de hacer, sin preocuparte por ello, sabes que hay más de un "preescolar de metro-ochenta" dispuesto a hacerte ver lo imperfecta que soy, y sabes que su empeño en que te/me quite/s los ojos de encima no hace nada más que acercarnos peligrosamente a un abismo en el que yo ya he caído.

Sabes que TE QUIERO.

Y sabes que acabo de pronunciar las ocho letras que más me he prohibido a lo largo de toda mi vida, sabes que mi única labor es hacerte sonreír, hacer que te enamores de los segundos que pasas conmigo, y sí, soy diferente, te estoy mostrando todo lo que no hace falta conocer de una chica. Soy cabezota, y mucho, y quiero hacer las cosas a mi manera, y eso quiere decir inevitablemente, hacer las cosas especiales, INESPERADAS. No te esperas que pierda el culo por ti, porque no te lo demuestro, pero en el fondo sabes que pierdo más de una noche pensando en tus sonrisas (y en los cigarros del después, para que negarlo a estas alturas), y aunque no te lo esperas, lo sabes, te estoy confundiendo, y me encanta, o al menos, si la confusión es aparente, me conformo con saber que mi "táctica" no pasa desapercibida, como me gusta saber jugar a este juego, saber exactamente que milímetros de tu cuello he de rozar con la punta de mi lengua para atarte a mi toda al noche, me enloquece saber que tu también juegas, pero al único juego en el que lo importante es participar, saber que estamos jugando al único juego en el planeta del cual no me importa en absoluto el final, no me importa que al final de todo esto no haya nada, simplemente compartir algo contigo, aunque sea una mentira para ambos, me ha llenado más que nada en la vida. Estamos jugando a querernos, y es lo único que nos ayuda a escapar de una vida que se nos queda pequeña a ambos.
Es la única manera de compartir inquietudes, charlas, psicología, abrazos y besos, sin caer en los típicos tópicos. Aunque he de confesarte que empiezo a temer, odio darme por vencida, y con tal de que esto no acabe prefiero dejarme caer... ¿Qué coño estoy diciendo? vale que en cierta manera prefiero darle al pause que cambiar de disco, sí, es exactamente eso, es como retener un orgasmo, es como cuando paramos una sensación que realmente queremos sentir, para que esta dure más y finalmente sea más placentera. Sí, creo que estamos haciendo eso, creo que estamos alargando el final (sea feliz, o sea una mierda) para vivir esto durante unos minutos más, para dejar que el otro acabe de explotar por dentro. Para impregnarnos el uno del mundo del otro. Es como lo que me dijiste el viernes, "Nos tenemos un cariño especial, pero somos follamigos" y un par de horas más tarde "No encontraré a otra mejor que tú, pero no estas por la labor". Dios mio! es como ponerme la comida en la boca y no dejar que la saboree. Y sabes perfectamente que sé que odias los menús degustación.

Te quiero Alex.
(y aunque sé que no es completamente verdad,
esta vez no quiero hacer nada para remediarlo,
y no te quejes que conmigo...
eso es ya mucho pedir)


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§ 2 Response to “LAS OCHO PROHIBIDAS.”

  • eliú says:

    Uf. No sé qué decir.
    Normalmente explayo en palabras cuando comento. Sin embargo leer este texto no con Zenet, si no con Piazzola de fondo, hizo que la redacción fuera más bien una narración, como si alguien me la estaria recitando... como si alguien rompiera sus paradigmas para decir las ocho letras prohibidas...

    me encantó.

  • Un grande Piazzola, lamentablemente mi recién florecida melancolía me ha prohibido indirectamente escucharle, ni a él ni al sublime Gardel. A veces las cosas no necesitan ser explicadas, a veces sobran las palabras, a veces... todo se nos queda pequeño.
    Gracias =)